07/03/2024

Ángeles Fuimos


Esta es una generación muy particular, porque creo que veremos partir a muchos más ídolos de los que vamos a ver surgir.

Hoy se supo que Akira Toriyama se nos fue y una partecita de la infancia de varios se va con él.

Quien alguna vez haya oído hablar de Dragon Ball sabe que se trata de un fenómeno que trascendió generaciones y que sin duda marcó a una cantidad inconmensurable de jóvenes y no tanto. Después de todo, ¿quién no sabe quién es Goku?

Claro que podemos hablar de muchas de sus otras obras que también tuvieron un gran impacto en la cultura popular de los últimos años. Para no quedar como un hipócrita, solamente voy a hacer mención a una de estas obras de las que formó parte y que consumí con avidez, que fue el Chrono Trigger; para muchos, uno de los mejores juegos de rol que jamás se hayan hecho, con un diseño único de personajes que solo podía venir de la mano de Toriyama. Si alguien aún no sabe de lo que estoy hablando, pido que le den una oportunidad al Chrono Trigger, así sean reacios a los videojuegos, y déjense llevar por una aventura fuera de estos tiempos.

Ideal para musicalizar

Ahora sí, vamos con lo que todo el mundo conoce. A modo de disclaimer, he de decir que no me considero un sabelotodo de la saga de Dragon Ball ni mucho menos, aunque sí creo haber consumido más que suficiente como para tener una opinión mínimamente formada. Si quieren buscar la opinión de fanáticos hardcore pero bien hardcore de Dragon Ball, pueden ver el contenido de SAeNcSA que es, a título personal, una de las personas que más sabe de la materia y encima de habla hispana.

Dragon Ball llegó a mi vida, lógicamente, de muy chico, en una época súper inocente, y en mi caso empezó por Z. Algo un poco fuerte quizás para mi edad, pero que de alguna manera ya me enseñaba, a su modo, que también había gente mala en el mundo. Un día apareció por casa la película del Árbol Sagrado y fue durante un buen tiempo todo lo que podía consumir de Dragon Ball, con lo cual mi conocimiento fue bastante limitado durante algunos años.

De yapita, dejo la peli para quien no la haya visto

Aún así, ya podía rescatar de Goku algo que me acompañaría a lo largo de toda la serie, y es el nunca bajar los brazos aunque lo que tengamos enfrente parezca imposible. Esto solo sirvió para que no solo yo sino millones y millones de personas empezáramos a empatizar con ese tipo que se mataba a piñas con cualquier malo que se cruzara pero sin perder la sonrisa.

Pasa el tiempo, y voy encontrándome con más cosas de Dragon Ball con las que fui cultivándome aún más. Para empezar, unas revistas de Dragon Ball GT españolas espectaculares que me sirvieron como enciclopedia para saber aún más del universo, y que me mostraba que además de un Dragon Ball y de un Z, había un GT, y que ese era "el final".

Los últimos minutos de GT me siguen dando escalofríos como cuando era chico

Otro contenido muy importante fueron al menos 4 videojuegos de la saga, la mayoría de ellos en 2D y en japonés, que si bien se me hacían inentendibles a la hora de seguir la historia, me cautivaban por los colores, la jugabilidad y por el simple hecho de sentirme partícipe de la historia que hasta ese momento solo veía como un mero espectador/lector.

Pero creo que el verdadero momento en el que empecé a sentirme inmerso en la historia de Dragon Ball Z fue cuando descubrí que en Youtube estaban colgados todos los capítulos de todas las sagas. No sé quién corno seas, pero miguel1231234 (así era el usuario), desde donde estés te agradezco enormemente compartir al mundo algo que hasta ese momento me era bastante esquivo.

Fue un no parar: Consumí cientos de capítulos, al menos hasta bien entrada la saga de Majin Boo, que después fui viendo de forma más pausada, al igual que GT y el primer Dragon Ball, al que llegué un poco tarde pero que pude disfrutar igual. Era rutina llegar del colegio, en donde no la pasaba tan bien, y prender la compu para verme uno, dos, tres, cinco, diez capítulos hasta que se hiciera tarde. En una época un poco gris, Dragon Ball era de lo poco que me alegraba el día. La variedad de personajes, sus diseños, sus sentimientos, los mundos que habitaban y la sensación de entusiasmo y de estar viviendo una aventura eran motivo suficiente para estar pegado a la pantalla durante largas horas.

Ahí fue cuando empecé a ver otra gran característica de Goku: Que con varios (no todos) los malos a los que se enfrentaba, les daba oportunidad para redimirse. Algunos de ellos se pasaban a su bando, ya sea como amigos o compañeros de aventuras, y los otros, aquellos que no se redimían, simplemente eran derrotados. De esa característica compasiva de Goku saldría un personaje con el que me quedaría fascinado por tener uno de los arcos argumentales más ricos de toda la saga. Me estoy refiriendo a Vegeta.

Sería un poco cliché poner su sacrificio contra Majin Boo, así que prefiero poner este momentazo

Acá alguien podría hacer una pausa y comentar que en realidad hubo enemigos que él no derrotó pero que sí derrotaron los guerreros Z como el caso de Cell o mismo que el propio Vegeta que se termina aliando a Goku más por conveniencia pero otra cosa pero va a convertir esta entrada en algo mucho más nerd de lo que ya es y no es la intención. Hecho este comentario, seguimos.

Con todo lo que había consumido a esta altura ya me sentía hecho. En el medio fui viendo las demás películas y me quedé totalmente asombrado con los últimos juegos que habían salido hasta ese momento para la Play 2. Siempre voy a tener al Budokai Tenkaichi 3 como uno de los mejores juegos de pelea de todos los tiempos y dudo que se vaya de ese podio.

Claro que la vida va avanzando y uno va perdiendo interés en algunos consumos, y si bien Dragon Ball ya era parte de mi vida porque ya había reído y ya había llorado con la serie (la muerte del Señor Robot, la muerte del Androide 16, la última muerte de Piccolo en GT y el propio final de GT son los momentos que más rankean alto en mi top), sentía que era parte de otro momento de mi vida.

Pero un día, luego de que hubiera pasado un tiempo que el bichito de la curiosidad me haya picado, decidí darle una oportunidad más de grande y me puse a ver Dragon Ball Super. No sé si fue el factor nostalgia o qué, pero me terminé devorando la serie en pocas semanas. Por un rato volví a esas tardes colgado a la pantalla del monitor de tubo con Youtube.

Volviendo a lo inicial, porque se me hizo recontra extensa la entrada: ¿Cómo no me voy a poner triste con alguien que formó parte de mi infancia y mi adolescencia durante años y años? ¿Cómo no me voy a lamentar por alguien que enseñó a tener compasión aún con los seres más despreciables? ¿Cómo no voy a acongojarme con alguien que fue dejando pequeñas lecciones de vida a lo largo de cientos de capítulos?

El Maestro Roshi supo tener sus grandes momentos a lo largo de la serie y este es uno de ellos

Akira Toriyama le cambió la vida para bien a millones de jóvenes en todo el mundo, y creo que ya es motivo suficiente para lamentar su partida y agradecerle por tantos buenos momentos vividos.

Dejo para el final la frase con la que cierra su carta Eiichiro Oda, creador de One Piece, y uno de los tantos discípulos que dejó Toriyama gracias a su obra:

Que el cielo sea un mundo tan alegre como el que imaginaste




14/02/2024

Bojack Horseman y el síndrome del impostor

Esta entrada surge de esta nota que vi en Vulture. Debo ser honesto y decir que la única escena de las 5 que mencionan ahí es la de Bojack, que es en la que me voy a centrar (y de paso explico a grandísimos rasgos por qué elegí este nombre para el blog). Para quien vio Bojack, quizás la tenga como un pequeño gran momento bisagra en la serie, algo a los que nos tiene acostumbrados durante varios capítulos. Para quien nunca vio Bojack, pensemos en un tipo medio agrandado y canchero que pasa por una crisis existencial, y sufre algo por lo que, en lo personal, puteo bastante seguido: El síndrome del impostor.

Por si les da fiaca, traduzco el fragmento en el que me quiero centrar:

En la escena, se supone que BoJack llora o se derrumba por la película que está haciendo, Secretary. No llora y cree que ha fracasado, pero eso fue suficiente para el director de la Secretaría. Pero luego se pone ansioso. No cree que sea lo suficientemente bueno, está lleno de dudas: ¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Soy una broma o soy un actor? Sale y se derrumba. Y es perfectamente BoJack a quien le piden que llore, está tan ansioso por eso que no puede hacerlo, y luego, tan pronto como esa ansiedad desaparece de su vida, se derrumba.

No sé a cuántos más les pasa, pero esta sensación de "uy, ¿realmente me merezco estar donde estoy? ¿No será que todo esto es una gran conspiración y nadie se está dando cuenta que no valgo como para estar en este lugar?" es algo que me persigue desde hace un tiempito. Y es súper molesto, una suerte de diablito que reposa sobre mi hombro derecho y que cada tanto me tira frases así, algunas más subliminales, otra más superliminales (!), pero cada tanto reaparece para no hacerme sentir realizado en algunos aspectos de la vida, sobretodo en el ámbito profesional.

Y es muy difícil hacerle frente, eh. Alguno dirá que con un poco de autoayuda o algo del estilo puede ayudar a morigerar, pero, sin ánimo de caerle a nadie, toda esa movida hoy por hoy no me sirve de nada. Lo veo como algo recontra artificial y que solamente sirve para vender libros, cursos o talleres para hacerse millonario en dos meses.

Siempre me cautivó la premisa de Bojack desde su inicio: Un actor exitoso en los 90 que nunca pudo despegarse de su éxito pasado y que busca por todos los medios volver al estrellato, teniendo que lidiar con el gigantesco peso que llevar ser él: Un tipo (caballo) que cree que se las sabe todas, que vive de joda, que no le importa el resto y con el individualismo como gran bandera. A lo largo de la serie, vemos cómo se va moldeando esta personalidad y alcanza puntos increíbles en varios momentos de la serie. Un paralelismo más que interesante con Episodes, serie protagonizada por Matt LeBlanc, al que le tengo un gran cariño y que también recomiendo para ver aunque no sea tan conocida y vire más para otro lado.

Te juro que el tráiler no le hace justicia.

Es por eso que a veces me planteo si la gente realmente cambia con el tiempo, o en algún momento vuelve a un "estadío original", y lo traslado a mi caso personal: Si en algún momento podré "creérmela" un poco más, si le voy a poder dejar de dar pelota a este "diablito" que viene a romper las pelotas cada tanto y a dejarme con la pregunta ¿lo merezco?

Háganse un favor y vean Bojack. Se van a reír, van a llorar, van a querer revolcarse a trompadas con él, van a querer abrazarlo, van a querer salir de joda, y quizás se respondan preguntas a las que nunca le habían encontrado respuesta.



22/01/2024

¿Por qué un blog?

Para musicalizar:

Quien me conozca sabe que tengo una peculiar fascinación por las tecnologías de hace unos años, aquellas que nos deslumbraron en décadas anteriores cuando pensábamos que el futuro no iba a ser más que de progreso y que las inteligencias artificiales con capacidad destructiva o de sacarle laburo a la gente sólo se quedarían en la saga de Terminator.

Windows 95, 98, XP, el malogrado Vista, las primeras Macintosh, los primeros celulares con sistema operativo... de chico veía todos esos aparatos y todo lo que podían hacer y no podía más que asombrarme sin conocer nada de la materia.

Hoy hay varias denominaciones para llamar a este fenómeno, ya sea desde lo musical o lo visual (en algún momento seguramente hable más del fenómeno vaporwave/aesthetic). Por ahora centrémonos en el término "frutiger aero", que se refiere a toda esa estética que si bien tuvo sus inicios a fines de los 90, fue en los 2000 donde tuvo su "boom": Imágenes que mostraban cielos calmos, burbujas, fauna marina, todo con mucho brillo, y con trazos bien refinados, a diferencia de la estética anterior, que se puede decir que era un tanto más rústica (pero no por eso menos atractiva para mí).

Respecto a tecnologías de antaño, ahora se me viene a la mente un momento. La primera vez que manejé una laptop fue por el 2003/2004. Era una Macintosh de mi primo de vaya uno a saber qué año. Pesaba dos mil kilos, pero el solo hecho de pensar que teniendo ese aparato conectado a la red eléctrica sin necesidad de tener un gabinete gigantesco, o sin que haya que enchufar una pantalla de tubo que pesaba casi lo mismo que un televisor de la época, o incluso sin mouse (el pad me parecía algo extrañísimo) simplemente me volaba la cabeza. Me acuerdo haber jugado a unos minijuegos de South Park recontra básicos pero que para la época era como estar en la NASA.

Los programas de PC antiguos a día de hoy me siguen resultando increíbles, ya sea desde su diseño o desde su premisa de aprovechar al máximo los recursos de máquinas que a comparación de lo que tenemos ahora eran poco más que carretas radioactivas. Como ejemplo personal puedo mencionar el 3D Movie Maker, que lo descubrí como por el 2003, cuando era algo que había salido para Windows 95 (es decir, para un par de sistemas operativos anteriores) y no podía creer la cantidad de cosas que te permitía hacer ese programa, pero menos pude creer aún toda la comunidad en torno a este juego, que es bastante de nicho pero de donde salen proyectos, mods, trailers y películas animadas de una calidad realmente asombrosa.

Si tienen un minuto, miren esto. Sacá del medio Michael Bay

A lo que iba, tener un blog me parece lo más cercano a retrotraerme a esas épocas, en donde internet era algo más simple pero que al mismo tiempo tenía cierta cuota de misticismo, algo que no todo el mundo entendía ni podía tener acceso a veces. Y en ese mundo, había gente que volcaba sus opiniones en lugares como este, o incluso en los foros. Yo soy de una generación que llegó un poco después de la explosión de estos espacios, pero sí alcancé a vivir buena parte de la era de oro de Taringa, que fue lo más parecido a ese fenómeno de años atrás (otro tema sobre el cual hablar en algún momento).

Si bien hay muchos espacios donde uno puede volcar su opinión (demasiados quizás), creo que esta cosa personal y (apenas) personalizable del blog, junto con mi gusto por todo aquello ¿retro? de los usos de internet y las tecnologías de hace unos años hacen que este espacio sea hoy en el que me encuentro más cómodo.

Además, siento que los blogs son más de nicho, porque, seamos honestos, ¿quién se detiene a leer un texto medio largo de un ñato cualquiera? Los reales nomás (?).

Hace unos años, haciendo zapping, me encontré con la peli "Julie & Julia", y encontré sumamente atractivo el hecho de usar esta plataforma como la usaba Julie, como un repositorio de catarsis y como espacio donde uno puede explayarse, ponerse retos e ir contando sus progresos sin límite de caracteres y sin (tantos) trolls. Creo que eso fue lo que me terminó decantando por usar esta noble plataforma. Me gustaría que no pichulearan tanto con el tema imágenes, pero fuera de eso me siento bastante cómodo acá.

Me gustaría pensar en este lugar no sé si como un diario íntimo, pero sí como un lugar en el que puedo hablar a teclado tendido sobre lo que se me cante y, quién te dice, a lo mejor inicie algún proyecto personal después de cien mil intentos.

Así que bueno, este fue mi entrada de blog explicando por qué me abrí un blog y espero que les haya gustado, chau (suena la música de Nivel X).

27/12/2023

¿Es demasiado tarde para mí?


En esta época de fin de año, de Fiestas, de balances y de repasar los logros (o fracasos) de uno, me es ineludible pensar en todas aquellas iniciativas que por alguna razón, o a veces por ninguna, las dejo de lado, y me quedo en un círculo vicioso insoportable en donde tengo ganas de hacer algo, veo las herramientas que tengo para llevar a cabo ese algo, me encuentro con el más mínimo contratiempo y dejo mis ganas en standy by hasta que vuelven a salir a flor de piel.

Voy a poner tres de los ejemplos más burdos y que más me marcaron durante estos años: El comenzar un podcast y/o un Space de Twitter. Hace años, cuando descubrí su significado, su potencial y su costo astronómicamente bajo, me fui intentando cultivar y empapar un poco más del género, cosa de que, llegado el momento, pudiera hacer hacer un producto que sintiera que fuera copado.

¿Cuál es el problema? En mi afán por querer hacer un producto "perfecto" (ver la entrada donde hablo sobre Coraje) busco perfeccionarme y nunca llego a un estadío en el que me sienta completamente listo.

Esto no es nada nuevo, seguramente le pase a muchísima gente. Es normal y parte de la vida el iniciar algunas cosas y que por alguna cuestión se pospongan un poco.

El problema es cuando siento que se vuelve algo casi patológico. Sin ir más lejos, tardé años en abrir este blog (!) y siento que no subo la cantidad de entradas que a mí me gustaría tener.

Una de las razones que encuentro para no avanzar en proyectos personales tiene que ver con algo que me quedó casi como una suerte de anti mantra (?): Todo está inventado. ¿Para qué voy a hacer un blog hablando sobre mi día a día o sobre lo que vivió un pibe durante su adolescencia escuchando Almafuerte? ¿Qué sentido tiene hacer un podcast sobre un contenido que seguro ya está replicado en algún otro lado?

En esta entrada no pretendo encontrar ninguna solución, sino simplemente hacer un poco (más) de catarsis a algo a lo que no le encuentro la vuelta desde hace tiempo.

En alguna etapa de mi vida llegué a tomar al toro por las astas y me propuse cambiar algunas cosas de mí mismo para llegar a una batería de objetivos. Me decidí, encaré con fuerza y lo logré. ¿Por qué no lo puedo hacer ahora?

Otro cuasi impedimento, más tonto aún, es pensar inconscientemente en que, quizás, es un poco tarde para mí. Que no llego a tiempo, que debería haberlo hecho antes, etcétera, etcétera, etcétera.

En fin, creo que pienso demasiado todo (todo eh) y eso hace que a veces no pueda tomar decisiones como a mí me gustaría. Tendré que trabajar en ello, no sé cómo aún si no es simplemente tirándome a la pileta e ir saliendo de algunas zonas de confort.

Solo espero que no sea demasiado tarde para mí.



24/10/2023

Justo que te vas

Año 2009. Verano. Calor. Una humedad insoportable.

Quien escribe estas líneas era apenas un simple adolescente que empezaba a salir al mundo. No la pasaba bien, había tenido demasiado en los últimos años en la escuela. Los amigos no faltaban pero tampoco abundaban, se sentía bastante solo. Había encontrado en el fondo de la casa un cuartito en el que podría estar tranquilo y a solas con sus historietas y su equipo de música.

El año anterior llegaría la internet de banda ancha a casa. Con ello, Ares. Con ello, descargas de toneladas y toneladas de música.

Un buen día, me digno a comprar algunos CD virgen y con ello a poner decenas de canciones en un disco que terminé titulando con marcador negro "Compilado 1" para escuchar en el fondo.

En ese disco tenía temas de algunas bandas de las que no conocía mucho y quería indagar cómo sonaban, ya que hasta ese momento mi universo se reducía a lo que podía escuchar por terceros y algunos discos de Rata Blanca que me habían regalado hacía tiempo. Algunos de los temas que me acuerdo que estaban eran: Electric Eye y Painkiller de Judas Priest, Highway Star y Smoke On The Water de Deep Purple...y El Pibe Tigre, Toro y Pampa y A vos Amigo de Almafuerte. Ah, y Tu Eres Su Seguridad de Hermética.

Ya había tenido mis tímidos acercamientos con el metal argentino, pero fue en ese disco recontra pirata que debo tener por algún lado en donde pude familiarizarme con Ricardo y su música, sus letras y, por ende, su forma de ver la vida.

A partir de ahí, empecé a meterme más de lleno con su historia: Desde sus inicios en V8, pasando por su gloriosa etapa (y su posterior separación) en la H y llegando hasta Almafuerte. 

Por supuesto, a lo largo de los años vi pasar su (exitosa) etapa solista entre tangos, milongas, zambas y metal pesado, llegando a compartir algunas canciones con mi viejo incluso. Estaba frente a una figura de dimensiones inmensas, amado y odiado pero jamás olvidado, como leería alguna vez.

El imaginario popular lo recuerda por sus entrevistas con Beto Casella o sus últimas apariciones que  mostraron una imagen muy diferente a la que había dado durante décadas anteriores, pero no me quiero detener en esto. Yo prefiero recordarlo, como alguna vez dijo, como un tipo que cantaba "lo que el corazón debe", y como uno de los tantos que me acompañó en momentos de mucha soledad y que me dio más razones para que el metal pesado ocupe un lugar muy especial en mí.

También me gustaría recordarlo como un tipo que me logró acercarme un poco más al tango (y que cada vez creo más eso de que "en cualquier momento te llega") y que me enseñó que en el mundo hay injusticias, pasan cosas malas y que hay que elevar la voz por ello.

También me ayudó a revalorizar el valor de la palabra "amistad", tan presente en sus canciones, y en donde imaginaba, siendo muy chico aún, con Toro y Pampa, con compartir alguna vez con amigos "carne asada, pan, agua y vino".

Voy a lamentar toda la vida no haber podido ir a verlo al menos una vez. Y que esto me sirva como un un recordatorio más de aquella frase que reza "no dejes para mañana aquello que puedas hacer hoy". Me quedo con el consuelo de que musicalizaba las columnas de recitales que hacía allá a lo lejos y hace tiempo en Música Sin Comprimir con Trillando La Fina.

Con Ricardo reí, lloré, me emocioné, reflexioné y mucho más. Y eso no lo logra cualquier artista.

Ojalá pueda seguir descubriendo su música como el primer día, y ojalá a todos le llegue en algún momento su cuotita de música de Ricardo en algunos de los muchos formatos que se desempeñó.

Gracias por acompañarme en algunos de mis momentos de mayor soledad. Lo seguirás haciendo para siempre.

Y recuerden:

No te des por vencido ni aún vencido

No te sientas esclavo ni aún esclavo...

10/08/2023

La significancia de lo significante

No sé qué me pasa que me agarró un atacazo escritor (?) pero pido calma que dentro de poco volveré a la programación procrastinadora habitual.

El otro día me encontré con un Tweet que, en caso que te dé fiaca entrar, te lo dejo por acá.

La publicación citaba unas declaraciones de Paul Thomas Anderson acerca de las carreras de cine, y la usuaria @iamjulig comentaba lo siguiente:

Más allá de estar de acuerdo con el tweet (si a vos te resulta significativa una película, por más simple o comercial que parezca, ya cumplió un objetivo, y llegado al caso, la película es significativa para vos y no tienen por qué serlo para los demás), me puse a reflexionar acerca de alguna película significativa para mí, y la verdad es que tengo varias, porque muchas de ellas las vi en determinados momentos de la vida, y si bien algunas pueden sonar bastante fuera de lo normal, prefiero empezar hablando de una película con un elenco y directores consagrados, para hacerme el culto nomás (?).

Para poner en claro algo: AMO la obra de Al Pacino, AMO El Padrino y AMO Scarface, así también como Heat (en algún momento seguramente ocupe ese lugar en mi podio personal), pero hoy me acordaba y quería dedicarle esta publicación a Carlito's Way, esa joyita de Brian De Palma que acá nos llegó principalmente por la actuación de Jorge Porcel y que, a mi parecer, está un poquito opacada dentro de la riquísima filmografía de Alfredo James.

Debo confesar que lo que me instó a buscarla fue justamente eso, el morbo que me provocaba ver si era posible que Al Pacino y Porcel compartieran escena. Y me terminé encontrando con una peli que mezcla en su justa medida acción, drama y romance sin irse demasiado a los extremos. ¿Mete guerra de mafias? Me sirve. ¿Mete a Al Pacino con barba? Me sirve. ¿Mete una estética que recuerda al GTA Vice City? Me recontra sirve.

Si bien la vi varias veces, recuerdo en particular una de esas veces en que me preparé especialmente para verla (no sé si fue la primera). Estaba pasando por un momento de redescubrimiento conmigo mismo fenomenal, y a eso se le sumaba una época de salidas con amigos sin parar. En medio de uno de esos findes, que la estaba pasando muy bien, y era consciente de ello, decidí tomarme un rato 100% para mí.

Como si de un ritual cabulero se tratase, me puse a buscar la película en la notebook, la conecté vía HDMI a la tele, me puse una medida de Red Label en la mesita de luz, un poco de chocolate, y arranqué. Al terminar, no paraba de llorar como un tarado.

No voy a andar spoileando la película para quien aún no la haya visto (y si lo hace, que me cuente qué le pareció), pero hoy pensaba que, de no haber visto Carlito's Way en el contexto tan especial en que la vi, quizás no hubiera resultado tan significativa para mí. Si la hubiera visto como una peli más, echado a un costado de la cama, mirándola desde la notebook, decidiendo si verla o estudiar para un examen, a lo mejor habría pasado como una peli más. Pero, de alguna manera, a diferencia de quien se encuentra con una peli de casualidad y le ocurre una suerte de revelación que hace que esa peli adquiera un significado especial, en este caso pareciera que yo mismo decidí que esa peli sea especial en mi vida. Quería que fuera así. Deseaba que fuera así.

Y así fue.

Hoy que está fresco y el día tiene una atmósfera un tanto melancólica, recomiendo de manera tajante verse "Carlito's Way". Y, por qué no, darse un tiempo para uno mismo y mimarse.

¿La calle "un blog con un cierre copado"? Me mataste loco, no soy de por ahí.

07/08/2023

Coraje y el problema de la perfección

Coraje: El Perro Cobarde es de esos dibujitos que siempre me inquietó desde muy chico. No me hacía partir de la risa, no me hacía llorar, no me daba (tanto) miedo, pero siempre me colgaba mirándolo. Pero no fue sino hasta muchos años después en que empecé a apreciar más la serie como lo que sigo creyendo que es: una verdadera obra de culto. Una vez, viendo clipcitos de la serie, me encontré con un fragmento al que nunca le había prestado mucha atención:

El clip corresponde al último capítulo de la serie, titulado "Perfecto". No les voy a decir dónde pueden verla (guiño, guiño) pero procedo a hacer un cuasi resumen (ponele) del capítulo.

Estuve escribiendo esto al mismo tiempo que veía el capítulo, así que es un resumen no tan resumen.

"Perfecto" empieza con Justo, el dueño de Coraje, culpándolo de haber hecho mal algunos arreglos en la casa y principalmente de"no hacer nada bien". Incluso, le dice que alguien debería mandarlo a la escuela de "las cosas bien hechas" para que alguien "lo haga perfecto". Al rato, Muriel le pide a Coraje que le ayude a preparar una comida, pero parece que, otra vez, no le sale nada bien, y se siente muy desanimado por ello. Cuando está por salir de la cocina, Coraje ve entrar por la puerta a una señora muy bien vestida (estilo la Condesa de Chikoff) que le recrimina que no puede hacer nada bien; pero parece que él solo la puede ver, ya que Muriel no ve nada (una constante a lo largo de toda la serie). Esta mujer reaparece, lo insta a que camine bien, y al ver que no lo hizo bien, le insiste en que no es ni un poco perfecto.
Otra toma muestra a Coraje en el altillo en unas "clases de perfección", en donde esta "maestra" le da lecciones de lenguaje y manualidades pero, una vez más, al ver que Coraje no puede hacer nada como ella quiere, le vuelve a recriminar que no es perfecto, e incluso lo compara con otro alumno que sí parecer ser "perfecto".
Coraje se siente muy mal por ello, e intenta dormir, pero se le aparece en una pesadilla el que, para mí, rankea en el top 3 de criaturas más fuleras de toda la serie:
Tras ello, vuelve a tener unas cuantas pesadillas más, todas relacionadas, en algún punto, con la perfección, o con ello que le puede faltar para ser perfecto. Por ejemplo: Hay un sueño en el que Coraje es, al mismo tiempo, 3 de los protagonistas del Mago de Oz. En un momento lo enfocan como el hombre de hojalata, y se muestra que le falta un corazón. Después, se lo enfoca al león, y se muestra que le falta una medalla (una forma de decir "coraje") y así (si conoces la historia entendes a lo que me refiero).

Después de algunos gags que incluyen una trompeta que Justo compró que suena horrible, Coraje vuelve a encontrarse con la maestra, que lo somete a un examen en el que tiene que sacar una calificación perfecta, e incluso lo amenaza diciéndole que si le llega a ir mal, todo el mundo va a notar que es imperfecto.

Tras ello, Coraje va al baño, y se encuentra con este simpático pez argentino (necesito saber quién es el actor que dobló esas líneas) que pareciera haberle dado algún tipo de epifanía.

Al salir del baño, ve a Muriel bromeando sobre la comida que estaban preparando que claramente no quedó bien, y a Justo súper contento con su trompeta rota. Eso lo termina de tranquilizar a Coraje, quien encara el examen mucho más despreocupado.

La maestra le encarga dibujar un perfecto número 6, y Coraje hace un dibujo que incluye un número 6 súper abstracto. Eso la vuelve loca a la maestra, quien se empieza a derretir en su bronca para luego desaparecer.

Coraje lo había logrado.

Se había dado cuenta que no necesitaba ser perfecto en la vida, y que podía encontrar la perfección, a su manera, en la misma imperfección.

Ahora bien, Coraje pudo resolver este dilema en un capítulo.

Imaginémonos ahora a alguien que prácticamente convive con esta "maestra" que se la pasa recriminándote por no hacer las cosas perfectamente.

Claro, no se la puede ver. Pero se la puede escuchar en los pensamientos.

El problema es que no la escuchamos con otra voz que no sea la nuestra.

"¿No sabes hacerlo bien?"

"Siempre lo mismo con vos"

"No me sale una"

¿Cuántas veces vemos en Instagram que el pasto es más verde en lo del vecino? ¿Cuántas veces vemos que esa sonrisa es más brillante que la de uno, que la comida que están haciendo tiene mejor pinta que la que está cocinando uno, que al otro pareciera irle mejor profesionalmente que a uno?

En resumen, ¿cuántas veces vemos que uno parece imperfecto al lado de los demás, como le pasa al querido Coraje?

Por supuesto que con estas líneas no descubrí la pólvora ni estoy planteando algo que no se haya planteado cien millones de veces. Simplemente es una apreciación que obedece, a lo mejor, a una cierta sensación de hastío temporal sobre Instagram en específico (podría aplicar perfectamente a LinkedIn que tiene el mismo principio pero aplicado al ámbito profesional).

Vivir constantemente con el collar de melones que es la auto exigencia es una carga muy difícil de llevar. Más aún cuando se piensa que el del otro lado de la pantalla tiene una vida más sencilla o, en cierto punto, más "perfecta". ¿Perfecta en qué sentido? Es una muy buena pregunta, y simplemente no la puedo responder (?).

En otro orden de cosas, la presión extrema tiene ciclos más largos o más cortos dependiendo de la persona, pero creo que suelen seguir más o menos este patrón: "me mando alguna/me aguanto el no criticarme/me mando otra/exploto/me da bronca/me calmo/me mando otra" y así ad eternum.

Ojo, el "mandarse una" no necesariamente significa algo imperdonable o irreparable. Muchas veces puede significar un detalle, algo diminuto que inclusive nadie lo note. Excepto vos, claro. Para vos, ese "error" que cometiste puede poner en duda todo lo que vos pensabas como persona, como profesional, como estudiante, como lo que sea.

Ese "mandarse una" muchas veces paraliza, hace que nuestra psiquis opte por aferrarse a una zona de confort que en algún punto deja de ser tan de confort, porque uno se da cuenta que no tiene por qué quedarse cómodo en esa postura, pero en lugar de querer cambiarlo se queda rumiando, por temor a que lo que venga sea "peor". De ahí, pueden pasar dos cosas: O bien uno se queda dando vueltas en ese estado de confort, se queda con el hecho de que las cosas no van a cambiar (con lo bueno y lo malo que eso implica) y lamentándose constantemente porque no se es perfecto, o bien trata de salir de ese estado y empieza a mirar un poco más allá (con lo bueno y malo que eso implica también, pero con cosas más positivas que negativas en el futuro).

Me estoy yendo por las ramas, pero este capítulo de Coraje me ayudó a detenerme por un rato y recordar que, a lo mejor, no todo lo que hago tiene por qué ser perfecto (de hecho, ¿hay algo que sea 100% perfecto?), y que esa búsqueda inconsciente de la perfección en la que doy vueltas es una zanahoria en una caña que, simplemente, no tiene sentido.

Pensaba mostrarle este borrador a alguien cercano para que me lo apruebe antes de subirlo pero mejor no; no quiero caer en lo mismo de siempre.

Te lo juro por Dieguito Maradona.

DISCLAIMER

Las entradas vertidas en este sitio no buscan ningún propósito en especial más que el de entretener y, a lo mejor, invitar a la reflexión y a la charla entre internautas. El autor de este blog no se cree que tiene la autoridad de calificar sus posteos como "análisis sociales", aunque se sentiría complacido si alguien lo hiciera.