Coraje: El Perro Cobarde es de esos dibujitos que siempre me inquietó desde muy chico. No me hacía partir de la risa, no me hacía llorar, no me daba (tanto) miedo, pero siempre me colgaba mirándolo. Pero no fue sino hasta muchos años después en que empecé a apreciar más la serie como lo que sigo creyendo que es: una verdadera obra de culto. Una vez, viendo clipcitos de la serie, me encontré con un fragmento al que nunca le había prestado mucha atención:
El clip corresponde al último capítulo de la serie, titulado "Perfecto". No les voy a decir dónde pueden verla (guiño, guiño) pero procedo a hacer un cuasi resumen (ponele) del capítulo.
Estuve escribiendo esto al mismo tiempo que veía el capítulo, así que es un resumen no tan resumen.
Coraje lo había logrado.
Se había dado cuenta que no necesitaba ser perfecto en la vida, y que podía encontrar la perfección, a su manera, en la misma imperfección.
Ahora bien, Coraje pudo resolver este dilema en un capítulo.
Imaginémonos ahora a alguien que prácticamente convive con esta "maestra" que se la pasa recriminándote por no hacer las cosas perfectamente.
Claro, no se la puede ver. Pero se la puede escuchar en los pensamientos.
El problema es que no la escuchamos con otra voz que no sea la nuestra.
"¿No sabes hacerlo bien?"
"Siempre lo mismo con vos"
"No me sale una"
¿Cuántas veces vemos en Instagram que el pasto es más verde en lo del vecino? ¿Cuántas veces vemos que esa sonrisa es más brillante que la de uno, que la comida que están haciendo tiene mejor pinta que la que está cocinando uno, que al otro pareciera irle mejor profesionalmente que a uno?
En resumen, ¿cuántas veces vemos que uno parece imperfecto al lado de los demás, como le pasa al querido Coraje?
Por supuesto que con estas líneas no descubrí la pólvora ni estoy planteando algo que no se haya planteado cien millones de veces. Simplemente es una apreciación que obedece, a lo mejor, a una cierta sensación de hastío temporal sobre Instagram en específico (podría aplicar perfectamente a LinkedIn que tiene el mismo principio pero aplicado al ámbito profesional).
Vivir constantemente con el collar de melones que es la auto exigencia es una carga muy difícil de llevar. Más aún cuando se piensa que el del otro lado de la pantalla tiene una vida más sencilla o, en cierto punto, más "perfecta". ¿Perfecta en qué sentido? Es una muy buena pregunta, y simplemente no la puedo responder (?).
En otro orden de cosas, la presión extrema tiene ciclos más largos o más cortos dependiendo de la persona, pero creo que suelen seguir más o menos este patrón: "me mando alguna/me aguanto el no criticarme/me mando otra/exploto/me da bronca/me calmo/me mando otra" y así ad eternum.
Ojo, el "mandarse una" no necesariamente significa algo imperdonable o irreparable. Muchas veces puede significar un detalle, algo diminuto que inclusive nadie lo note. Excepto vos, claro. Para vos, ese "error" que cometiste puede poner en duda todo lo que vos pensabas como persona, como profesional, como estudiante, como lo que sea.
Ese "mandarse una" muchas veces paraliza, hace que nuestra psiquis opte por aferrarse a una zona de confort que en algún punto deja de ser tan de confort, porque uno se da cuenta que no tiene por qué quedarse cómodo en esa postura, pero en lugar de querer cambiarlo se queda rumiando, por temor a que lo que venga sea "peor". De ahí, pueden pasar dos cosas: O bien uno se queda dando vueltas en ese estado de confort, se queda con el hecho de que las cosas no van a cambiar (con lo bueno y lo malo que eso implica) y lamentándose constantemente porque no se es perfecto, o bien trata de salir de ese estado y empieza a mirar un poco más allá (con lo bueno y malo que eso implica también, pero con cosas más positivas que negativas en el futuro).
Me estoy yendo por las ramas, pero este capítulo de Coraje me ayudó a detenerme por un rato y recordar que, a lo mejor, no todo lo que hago tiene por qué ser perfecto (de hecho, ¿hay algo que sea 100% perfecto?), y que esa búsqueda inconsciente de la perfección en la que doy vueltas es una zanahoria en una caña que, simplemente, no tiene sentido.
Pensaba mostrarle este borrador a alguien cercano para que me lo apruebe antes de subirlo pero mejor no; no quiero caer en lo mismo de siempre.
Te lo juro por Dieguito Maradona.