Casi sin haberlo planeado, hoy empecé a rever Bojack, y debo decir que se me habían olvidado muchísimas cosas del primer capítulo que son sencillamente exquisitas y que, claro, te muestran un primer pantallazo de él para que te caiga un poco mal: Un agrandado machista malhumorado y con cero empatía que no le interesa otra cosa más que su propio bienestar y, sobretodo, volver a su antigua gloria.
Y me quiero detener por un momento en este aspecto, porque es el eje principal de esta entrada: Bojack fue el protagonista de una exitosa comedia en su universo llamada "Horsin' Around" que tuvo 9 temporadas y un gran cariño del público, además de muchísima guita. Se terminó esa serie, y su carrera fue en picada hasta llegar a cómo lo vemos al inicio de la serie: Como un tipo aburrido que no hace otra cosa más que regodearse en su paja mental (ups, ¿se puede decir eso acá?), ver lo groso que fue en un momento pasado de su vida y remarcárselo a las pocas personas que le siguen dando bola.
Para quien no haya visto la serie (mal, es menester verla), en este primer capítulo se cuenta que lo que quiere es hacer su autobiografía para que "la gente lo vuelva a amar", pero como es un vago y no escribe nada termina apareciendo una escritora fantasma, Diane, que terminará siendo un personaje muy importante en la serie.
Lo que yo me pregunto es, en esta época de recuerdos de Google Fotos y efemérides que nos marca Facebook cuando entramos, ¿todos tenemos nuestro "Horsin' Around" en algún momento de nuestra vida? ¿Cuándo aparece? Los chicos muy chicos, ¿tendrán su "Horsin' Around"?
No puedo precisar la primera vez que me ocurrió con exactitud, pero sí tengo muy presente que a poco de haber terminado el colegio tuve mi propio "Horsin' Around" en el que me regodeaba de lo copada que había sido esa época y de lo mucho que había crecido por ese tiempo. El tema es que eso había pasado...¡unos meses atrás! Lo pienso ahora y no tiene tanto sentido. Es verdad, había pasado en poco tiempo de la euforia total a un estado mucho más melancólico por diversas cuestiones, pero, visto en perspectiva, creo que terminó siendo un poco extremo rememorar esa "vieja época" cual Bojack.
Y si me pongo a pensar, esa etapa tan esplendorosa en la que tanto me regodeaba no había sido 100% color de rosa. Tuvo muchas cosas buenas, sí, pero -como la vida misma- tuvo sus puntos grises y sus momentos de crisis.
Quizás lo que más extrañaba de esa época era mi convicción de que todo eso me iba a llevar a un mejor puerto y, en cierto punto, mi ignorancia por algunas cosas de la vida de las que ahora soy demasiado consciente.
Volviendo a Bojack, visto de afuera, vivir en un estado de nostalgia constante no deja de ser algo peligrosísimo. Siempre está bueno tener a mano esos recuerdos cuando uno flaquea, pero pararse sobre ellos como pilar fundamental de nuestra existencia nos hace olvidar de algún buen momento que estemos viviendo, que quizás pase frente a nuestros ojos y no nos demos cuenta. Suena a una obviedad, pero es más común de lo que parece caer en ello.
También el quedarnos inmersos en esos recuerdos y no salir nos puede privar algo no menor, y es del hecho de que nos podemos terminar perdiendo la chance de resolver algún problema que estemos poniendo abajo de la alfombra por no querer enfrentarlo.
Además, idealizar ese tipo de vivencias en el que además olvidamos que hasta la hemos pasado mal de a ratos hace que nos plantee una premisa que no es del todo cierta:
Todo pasado fue mejor.
No sé si es tan así, a lo mejor diría "todo pasado que vos mismo te crees puede ser mejor o peor depende cómo lo veas".
(Obviamente si atravesaste un momento muy difícil en el que todo te salió mal es muy difícil sacar algo bueno de ahí, pero creo que me entendes).
Un poco el vivir de la nostalgia se parece al pote de helado que se baja alguien para bajar la ansiedad frente a una situación límite. No está mal, es dopamina para el momento, pero nos terminamos culpando porque pasó la noche, nos bajamos el helado y seguimos tristes (poco después Bojack aborda algo similar curiosamente).
Es por eso que abro el juego y pregunto a quien lea esto:
¿Cuál es tu "Horsin' Around"? ¿Cuál es esa etapa de tu vida en la que pensas que te fue mejor, y que crees que nunca va a volver? ¿Cuáles fueron tus viejos grandes tiempos en donde todo era bueno y sentías que no había problemas?
Quedará para otro momento el abordar a Bojack desde todo lo relacionado a lo motivacional y el desarrollo personal, que es mucho y muy interesante. A lo mejor abarque toda la serie, a lo mejor me circunscriba a algún capítulo, quién sabe. Pero la cantidad de cosas que se pueden sacar de esta serie es increíble.
¿Se entiende un poco mejor el por qué del nombre de este blog?
Al momento de escribir estas líneas, estoy pasando por una situación un poco límite, y quise ver el quinto capítulo de la sexta temporada de Bojack para "inspirarme" y tratar de sacar esta presión en el pecho golpeando insistentemente el teclado con mis dedos. Pensaba que al momento de volver a ver el capítulo encontraría algo que diría Bojack que me marcaría y que podría usarlo como disparador para esta entrada.
Long short story, no me sirvió. ¿O a lo mejor sí?
En el capítulo "Free churro", Bojack se despide de un personaje muy querido, con quien nunca tuvo una buena relación, aunque logra encontrarse con pequeños momentos de felicidad que vivió con ella, aunque más no fuera algún que otro evento fortuito.
Cuestión que quise ver algo que me sirviera como una pseudo "guía" y me ayudara a atravesar momentos difíciles de una forma un poco menos dramática. No sé en qué estaba pensando pero mirando un capítulo de Bojack no sirvió. Quizás serviría con otro, quizás funciona con un capítulo de Doctor House, no lo sé. Pero creo que también sigo estando equivocado: ¿Desde cuándo una serie me va a ayudar a atravesar un momento difícil si no es simplemente cumpliendo la función de entretenimiento?
Siempre me llevé mal con las situaciones límite. Vaya sorpresa, como si todo el mundo supiera manejarse en esos momentos. Pero en mi caso creo que va por otro lado: Me preocupo demasiado por una situación límite sin que llegue. Es decir, me preocupo por algo que puede llegar a pasar dentro de mucho tiempo. O puede que no llegue nunca. Es como cuando uno siente que le pica la planta del pie aunque no tenga nada pero se le metió esa idea en la cabeza y ahora no puede dejar de sentir una picazón insoportable. Uy, ahora siento eso.
Pero bueno, la cuestión es que el bichito de la preocupación extrema y el anticiparme en demasía a eventos futuros es una de las grandes trampas que me juega la cabeza desde tiempos inmemoriales. Así debe sentirse la ansiedad, supongo. ¿Alguien sabe cómo sacarme esa sensación de la cabeza? No me digan terapia, eso lo sé mejor que nadie. Digo algo más conductual. Ya sé que es "pan para hoy, hambre para mañana", pero tanto la presión en el pecho como las ganas de dormir mucho a pesar de tener varias obligaciones (algunas de ellas placenteras) son muy molestas.
Ver el capítulo de Bojack en donde plantea que ante una pérdida importante en su vida lo único que obtuvo fue un churro gratis me hizo pensar en las veces en que obtuve mi "churro gratis", y la verdad es que las ocasiones en que esto pasó fueron muy pocas. No, no es que literalmente recibí un churro gratis. Hablo de algún mini consuelo momentáneo que ayuda a atravesar un poco una situación dolorosa. Parece una tontería pero de verdad mitiga un poco ante tanto malestar. No digo que te solucione la vida y de repente todos tus problemas se solucionen, pero es un gesto mínimo, diminuto, en el que uno se apoya durante un rato para evitar pensar en todo lo malo que a uno le está pasando.
A veces ese churro gratis llega. O a veces llega tan tarde que ya ni sentido tiene que llegue. Porque uno está tan en la mierda que ya ni le importa si va a recibir una docena de churros gratis. Si llegaron tarde, ¿qué más da?
Un poco me río, porque no puedo entender qué conexiones está haciendo mi cabeza en estos momentos para dedicarle tantos párrafos a este concepto que se me acaba de salir de la galera de los "churros gratis"; y me río porque aún así no siento que esto me ayude demasiado a calmarme porque siento que tarde o temprano voy a tener que cruzarme con esa situación incómoda, o al menos con esos pensamientos intrusivos que joden más que un enjambre de mosquitos mientras dormís. ¿Ves? Anticiparme en demasía.
Creo que lo único que pude rescatar de este capítulo de Bojack para esta entrada en particular es el hecho de pensar en este concepto de los churros gratis. Igual no le cierro la puerta a nada. Puede que otro día vea de vuelta este capítulo y se me venga a la mente algo más consistente para escribir, no sé. Lo que sí sé pero al mismo tiempo no sé (lindo trabalenguas) es que no se me ocurre una forma un poco más elegante de darle un cierre a este cuasi intento por hacer que la escritura me ayude a sobrellevar un momento raro.
Solo puedo decir que me da un poco de cosa terminar esta entrada. Porque puede que al hacer clic en "publicar" en algún momento tenga que borrar la entrada o al menos cambiar el título por "hay churros gratis". O puede que no. Una vez más, anticiparse en demasía.
Ah, y puedo decir que escribir todo esto me dio un poco de hambre.
Sí, ya sé. A lo mejor es una locura o un sinsentido. Pero si nos ponemos a pensar, quizás no sea tan raro.
Es más, me animo a proponer otro título (al divino botón porque ya decidí que va el de arriba): Ya no existe el aburrimiento como tal.
El otro día, aburrido (cuak) en Tiktok, me encontré con un video de un chabón (te lo dejo más abajo) que empezó con una gran verdad: Los millenials deben ser la última generación que hayan experimentado el mundo de una forma diferente a como la conocemos ahora.
Para los de la generación millenial, les pido que hagan un ejercicio: Tengan en su mente 3 recuerdos de la infancia. Bien. Trata de recordar algunos detalles, qué edad tenías, etcétera. Ahora te pregunto: En alguno de esos 3 recuerdos, ¿tenías un celular en tu bolsillo o en tu mano?
Antes, estar tirado en tu pieza sin hacer mucho era un embole, sí, no nos vamos a andar engañando. Pero era en ese momento donde muchas veces salían las mejores ideas, o donde uno podía hacer catarsis y ver las cosas desde otra perspectiva, aunque se fuera chico.
Quizás sea una tontería, pero la creatividad de los chicos a la hora de armar juegos es otra de las cosas que considero que se van perdiendo poco a poco, o al menos creo que no tienen la capacidad de inventiva que creo que tenían hace un tiempo, a menos que se los incentive hasta el cansancio.
Siempre me acuerdo que, de chico, con mis amigos o mis primos jugábamos a prácticamente de todo, y con un laburo previo más que meritorio. No me olvido más que con uno de mis primos jugamos a organizar una obra de teatro con mi vieja como única espectadora en donde pensamos en el argumento, en utilería y hasta en un telón que se abría y cerraba, esto último obra de mi primo. No quiero sonar a viejo pero ¿cuántos pibes se pondrían a hacer eso ahora? Quizás ese empeño ahora se vea reflejado en los cosplays por ejemplo (?), aunque a un nivel diferente.
Inclusive la socialización corre diferente ahora. Hasta el hecho de jugar a los jueguitos era, en su momento, una actividad para hacer con los pibes pero con todos juntos en una casa, o en su defecto en el cyber, en internet o por LAN. Jugar online con gente de todo el mundo era un poco una rareza a la que, por lo menos yo, no estaba muy acostumbrado. Está bien, alguno dirá que todavía se siguen haciendo juntadas en casas, y es verdad. No sé si a ustedes les pasa, pero en cualquier reunión a la que voy, en algún momento aparece alguna pantalla, fundamentalmente el teléfono o el smart TV, y lo que empezaba siendo una reunión con amigos pasó a ser una reunión de amigos pero con cada invitado en su propio microuniverso.
Ya no hay momento para aburrirse, no existe, salvo que se corte la luz (y a veces ni siquiera). Siempre abrimos el teléfono, Twitter o Instagram cada cierta cantidad de ¿minutos? para ver si algo de lo que está ahí cambió, igual que cuando abrimos la heladera seguido para ver si mágicamente apareció un kilo de helado en el freezer.
Dejemos de lado por un momento a los adolescentes, ya que ya está recontra normalizado que usen teléfono. Me refiero a chicos chicos, pre preadolescentes que no saben lo que es estar tirado en la cama sin hacer absolutamente nada un domingo a la tarde. Donde era divertida cualquier cosa, hasta acompañar a tu viejo a lavar el auto. Los pocos que llego a conocer tienen pocos momentos de interacción entre sus pares y menos aún con los mayores. Todo se resuelve con darle el teléfono un rato "así se entretiene". Qué se yo, por mi parte puedo decir que de chico recuerdo varias cosas, que si bien la tecnología estuvo presente desde mi infancia, esta ocupaba solo una parte de mi día a día cuando salía del colegio o los fines de semana. Ojo, también puedo pecar de pesimista y de prejuicioso, pero también estoy seguro que un enorme universo de pibes y pibas tienen muy poco presente las pantallas en su vida y se dedican más a jugar cosas de chicos.
Esto es sin ánimo de quedar como el abuelo Simpson gritándole a la nube. Solamente vuelvo a plantear lo que dice el tiktoker en el video en cuestión: Aburrirse estaba bueno, y quizás estaría bueno que nos aburriéramos de vez en cuando.
Para cerrar, me gustaría esta vez poder tener un diálogo un poco más activo con quien lea esto. ¿Estaba bueno aburrirse? ¿Está bueno no aburrirse como ahora y estar constantemente pegado a una pantalla con la dopamina totalmente descontrolada? ¿Había antes más creatividad a la hora de jugar siendo niños? ¿Hay más creatividad ahora?
Alto chorro poner un título parecido al de la entrada anterior, ¿no?
Hace poco nos enteramos que la histórica Taringa cerrará definitivamente, y generó una gran consternación entre el público más "geek" (y, en algunos casos, retorcido) de internet, entre el que me incluyo, aunque también había un enorme consenso de que hace tiempo la otrora gran red social argentina venía en declive hacía varios años.
De los videos más completos que cuentan la historia de Taringa!
Cada usuario tendrá su historia detrás de Taringa, y estoy seguro que varios compartirán, al igual que yo, que la página la conocieron por las descargas.
La cantidad de pavadas que me habré bajado cuando recién comenzaba a tener banda ancha en casa no tiene nombre. Se me viene a la mente al menos el Ares (¿alguien todavía lo usará?) y un montón de juegos, entre los cuales estaban sin dudas el GTA Vice City y los dos primeros Flatout.
Después del quilombo de Megaupload y el casi cierre de la página a fines de los 2000 hay varios usuarios que consideran que ahí la página empezó a decaer. Pero creo que justamente en esa época fue cuando empezó a surgir toda la creatividad de la comunidad para hacer posteos cada vez más copados y, sobretodo, para crapear (lo que ahora conoceríamos como shitposting)
Las virgocuevas, las noches de eventos como la de la pizza con el líquido verde, la noche en que la comunidad pensó que iba a poder voltear a 4chan, el post del bajo para Paul McCartney (lo cual reflejó más que nunca el eslogan de la página, "inteligencia colectiva), el surgimiento del meme Gianfranco Castrovo vs El Pichi (¿con cuál te quedas?), el Sub Zero versión Manaos, y la infinidad de palabras y términos que aún resuenan en cientos de miles de linces y lincesas pero que a lo mejor para vos, usuario promedio de internet, no signifiquen nada.
Varias veces apelé (y pienso seguir haciéndolo) al recurso de contar que en momentos de soledad me encontré con tal o cual consumo cultural que me ayudó a pasar buenos ratos y bla bla bla. Bueno, esta no es la excepción. Gracias a Taringa me quedé horas y horas leyendo posteo tras posteo de los temas más diversos, que iban desde noticias de interés general, pasando por posteos sobre desarrollo personal (!) y llegando hasta gente que contaba sobre géneros musicales de los que no había oído hasta el momento, como el New Retro Wave, y con ello se me abriría la puerta a un universo en el que aún hoy, diez años después, sigo descubriendo nuevos sonidos.
La canción por la cual empecé a escuchar NRW. Usuario LuccianoIllll, estés donde estés, muchas gracias.
Después, ya sea por la edad o porque la página había empezado a decaer, la fui dejando de lado. Ocasionalmente aparecía para ver cómo andaba, como quien va a visitar a un ex amigo con el que ya casi no compartís casi nada pero igual queres saber qué es de su vida. Y lo que sí veía era que la página estaba experimentando una baja en la calidad bastante grosera (infinidad de bots, mucho clickbait, un buscador totalmente inútil, una interfaz gráfica cuanto menos confusa , etcétera).
No me voy a detener mucho más en este aspecto porque ya involucra tener cierto conocimiento sobre los movimientos que hizo la página en los años más recientes y es algo sobre lo que realmente no tengo idea. Para ello, recomiendo el video que puse más arriba.
El fin definitivo de Taringa es algo que hace a uno recordar viejas épocas en las que ya empezábamos a estar un tanto invadidos por la tecnología en casi cada aspecto de la vida, pero en donde todavía no había una invasión tan grande de trolls y bots en la red, y podíamos interactuar sin muchas vueltas con gente real del otro lado.
Me preocupa que este blog se esté convirtiendo gradualmente en una suerte de obituario digital en el que voy velando a aquellos consumos culturales que me han dado algún instante de felicidad. Primero Toriyama, después I-Sat y Much Music, y ahora Taringa. Esto tiene que cambiar. Prometo para la próxima un posteo un poco más alegre.
En fin, gracias por tanto Taringa, y lamento que te hayan bastardeado tanto en estos últimos años. Siempre vas a llevar la bandera de haber sido una de las más grandes redes sociales de Latinoamérica y bien argenta.
¿Quién te dice que esto no sea una enorme movida de Roberto Taringa y en realidad busquen re re re revivir la página una vez más? Quién sabe.
Se siente extraño cerrar un posteo así.
¿Lo hago? Nah, va a quedar ridículo.
Pero, ¿y si...?
Oh, vamos, ¿otra vez desde arriba?
Los T! At Night siempre estarán en nuestros corazones.
El cierre de un canal de televisión nos afecta a un grupo cada vez más reducido de gente. Incluso, debo decir que las partidas de I-Sat y Much, aunque las lamento y bastante, no se comparan a lo silenciosamente triste que resultaron para mí las partidas de Magic Kids y de Fox Kids (sí, está bien, se "reconvirtió" en Jetix, pero no siento que ya no era lo mismo).
Pero ahora no quiero dedicarle tiempo a estos dos pequeños baluartes de mi infancia, sino que quiero concentrarme primero en los protagonistas de estos días. Parto de una base no menor, y es que el cable era un gusto que pude disfrutar relativamente poco en mi infancia a comparación de otros chicos de mi edad. Por un lado mejor, porque sino quién sabe en lo que me hubiera convertido (?).
Del Much no recuerdo mucho (cuak), pero sí me quedó una suerte de "regla general" a inicios de los 2000: MTV era más para ver programas, y el Much era para escuchar música en serio. Las primeras imágenes que se me vienen son del autor de este blog asustándose (!) con el videoclip de "Western" de Attaque77 y conociendo a Intoxicados y su "Señor Kiosquero". En cuanto a programación, no puedo no mencionar a Cupido, que logró sacarme unas cuantas carcajadas en más de una ocasión cuando el tener pareja o siquiera pensar en ello me era algo totalmente ajeno.
Qué le pasaba a la gente en Cupido, por favor
De I-Sat sí tengo muchos más recuerdos. Películas bizarrísimas con las que me podía cruzar en los horarios más insólitos, algunas tardes disfrutando de Episodes cuando era una serie que acá casi ni llegaba (la recomendé en otra entrada de este blog), y, antes de que estuviera de moda, viendo mis primeros capítulos de The Office, mirando maravillado al amigo Steve Carell haciendo de las suyas cuando todavía la serie seguía al aire, y pensando cuándo podría volver a ver esta maravilla completa (spoiler: eso llegaría más de 10 años después y lo comenté en la primera entrada de este blog, qué PNTero que estoy).
Qué fruta noble The Office
I-Sat también me dio varias películas en idioma original que se tradujeron en solitarias pero felices jornadas que bien podían ser pizzas con mis viejos mirando El Vengador del Futuro (la original, la de Arnold, no el otro intento que quisieron hacer años después), El Diablo Viste A La Moda (uno de mis más grandes placeres culposos cinematográficos) o la peculiar Baseketball, que pude ver poquísimas veces en mi vida, y una de ellas fue por la pantalla de I-Sat.
Mención aparte al Show de Eric Andre, que pude disfrutarlo muchísimas veces por ahí, y que me parece el falso late night show al que todos aspiran pero pocos llegan. Si lo que antes mencioné era de culto, The Eric Andre Show es materia obligada para los amantes del humor absurdo. Aprovecho también para preguntar si a alguien no se le cayeron todos los capítulos del programa en algún pendrive olvidado que alguien quiera compartirme por motivos estrictamente criptográficos.
Más acá en el tiempo, si bien paulatinamente fui dejando de consumir tele en general, cada tanto me hacía una zappingueada (?) furiosa y una de las paradas obligadas seguía siendo I-Sat, y particularmente los cuentos de Alberto Laiseca, que lograban ponerme más que incómodo y sumar un porotito más mi insomio recurrente.
Hace tiempo se sabía que el final de I-Sat era algo al caer. Coincido con la postura de algunos usuarios en X que se lamentaban que la calidad de las películas se haya quedado tanto en el tiempo, ya que, si bien le aportaba una suerte de estilo propio, algunos títulos eran simplemente inmirables para estos días. Aún así, al momento de salida de este blog, me acabo de enterar por redes que aún el canal sigue vivo en algunos cableoperadores. Igualmente, será cuestión de tiempo para que diga definitivamente adiós de todos los televisores del país (y aledaños).
Algo que me llamó la atención en redes y que vi que muchos mencionaron es el Tumblr del canal, que se ve que generó una suerte de comunidad de nicho súper unida. Si alguien tiene algún dato sobre eso, me gustaría que me lo cuente.
A lo mejor es la edad, o el hecho de que se avisó con tiempo del final de I-Sat, pero siento que no me afectó ni el 10% de lo que lo hicieron Magic y Fox Kids.
Las artísticas, los bumpers, la programación... qué canal del recarajo
El final de Fox Kids fue algo silencioso. De a poco veías que la estética del canal no era la misma, y si bien se mantenía gran parte de la programación, las secciones, los cortos y especiales, notabas que todo tomaba una tonalidad más ¿frutiger aero? con un robotito con un solo ojo (tuve que googlear para saber que la mascota de Jetix se llamaba Jay) sobrevolando una ciudad cuasi futurista y fundamentalmente gris.
No me voy a engañar, disfruté de Jetix en los últimos años de mi infancia (y lo valoré más cuando llegó Disney XD que fue quizás el momento en que me di cuenta que ya estaba un poco grandecito para todo eso), pero no tiene punto de comparación con lo que era ver Fútbol con Juan Carlos, a la injustamente vilipendiada Ángela Anaconda (desde estas humildes líneas reivindicamos lo que fue una de las apuestas más raras y exóticas que se hicieron para la animación infantil) o la maratón de superhéroes pre multiverso Marvel con el Hombre Araña de los 90, seguido por los X Men de los 90 (quien la haya visto estará recordando la musiquita de la intro, y si no es así la dejo acá) y después los Power Rangers Fuerza del Tiempo, además de un larguísimo etcétera que incluye las noches de Escalofríos y Gárgolas, los mediodías de Los Padrinos Mágicos y mucho más pero ya me cansé de subir links externos.
El Dato Niembro: Tuve de profesora a Ángela Anaconda, ¿y ustedes pobres?
Si bien disfruté mucho de todos los canales de dibujitos de ese entonces y creo que hasta podría hacer una entrada de prácticamente cada uno de ellos (el viejo Cartoon, Nickelodeon, Disney Channel), uno que ayudó a crear un lazo muy especial con la gente principalmente por ser bien argento fue el Magic, nuestro representante local de aquel entonces en la amplia paleta de ofertas para pasar el rato y compitiendo de igual a igual con verdaderos tanques de la industria.
Me resulta un tanto difícil ubicar el primer recuerdo del Magic, pero creo que se remonta a una de las tantas veces en que fui de mis primos y quedé impresionado con la "tecnología de punta" de la que hacía alarde A Jugar Con Hugo, una vil mentira de la que supe la verdad supe años después. Todavía me acuerdo cómo me habían engañado haciendo que llamaban por teléfono al programa y hacían de cuenta que estaba jugando, como el hermanito más chico que está "jugando" a la Play con el joystick apagado.
Desde este humilde espacio va un afectuoso saludo a la gran Gaby Roife
Cabe destacar como un mini asterisco que hace poco pude vivir en carne propia lo que era A Jugar Con Hugo desde el teléfono, como se pretendía que debía jugarse, y si bien perdí como en la guerra, estuve un buen rato enganchado a varios de los niveles del ¿troll?¿ogro?¿duende? más querido por aquellos años.
Después, la mayor parte de mis recuerdos son en la casa de mi nonna, donde pasaba desde gélidos inviernos hasta intensos veranos con el Magic durante largas horas. Ahí descubrí que había un Dragon Ball y un Dragon Ball GT, que había un anime llamado Slayers (serión de culto total), que existía la serie de ¿Dónde Está Wally? (lo de hacer series de cualquier personaje no es cosa de ahora) y un sinfín de otros clásicos de todos los tiempos que aún hoy me debo rever.
¿Sentís ese aroma? Huele a plastilina... y a historia
Claro que muchas veces ganaban la pulseada otros canales. Nickelodeon tenía a Bob Esponja y Cartoon Network tenía a los Cartoon Cartoons, por solo poner dos ejemplos, pero el Magic de vez en cuando sorprendía y te mandaba algún Beast Wars o algún Supercampeones.
El final del Magic fue mucho más abrupto y sin anestesia en mi caso: Un día en lo de mi nonna, haciendo zapping, me encuentro con que la grilla no era la habitual. Se había ido. Había desaparecido. Pensé "debe ser un error, en algún momento va a volver". Pero ese día nunca pasó.
No voy a decir que lloré a mares o que tuve que ir a terapia por el final del Magic porque sería cuanto menos exagerado. Pero sí me quedó una mini sensación de vacío, esas que sentís cuando te das cuenta que hay cosas que no se van a repetir.
Cuando empecé a tener banda ancha en casa, una de mis primeras tareas de investigación era ver si alguien había logrado revivir al Magic o a Fox Kids, o si había algún indicio de que alguno de estos canales iba a volver.
Enorme había sido mi alegría cuando por los 2010 había encontrado una página de un loco que había agarrado varios de los dibujitos viejos de Fox Kids en español latino y los retransmitía las 24 horas. Si bien no tenía ni las artísticas ni los bumper ni nada que remita directamente a Fox, salvo algún logo perdido por ahí, parte de su esencia residía en ese .com.
Del Magic me costó un poco encontrar alguna página estable. Se me vienen a la mente algunas que hicieron intentos más que dignos pero que se caían a las pocas semanas y a las que, vamos a ser honestos, no seguía con mucha devoción por el simple hecho de que sabía que eso podía tener un final muy abrupto.
Un día, ya de más grande, me encontré con una iniciativa que me parecía, cuanto menos, prometedora: Hacer la programación de un día entero del Magic con artística y bumpers nuevos, y llamando a algunas de sus antiguas figuras para que hagan mini apariciones a lo largo de la transmisión, además de su histórico locutor Rafa Hernández (que encima me enteré escribiendo estas líneas que falleció hace relativamente poco) para presentar los diferentes programas.
Rafa Hernández marcó a una generación con el eslogan del Magic "algo grande para los chicos"
La apuesta había salido muy bien. Si bien ese día estaba haciendo mi vida de adulto joven (?) me aparté un rato a la noche para disfrutar de unos buenos capítulos de Detective Conan y de sentirme, por un ratito, ese pibe de 8 años cuyo Power Ranger favorito era el verde y pensaba que Mambrú iba a seguir por muchos años más.
Ese chico siguió creciendo y paulatinamente fue dejando de lado su búsqueda del Santo Grial cablístico, y si bien ya está convencido de que el Magic y Fox Kids nunca volverá, decidió terminar esta entrada con un sabor un poco más dulce.
Esta página recrea de una manera recontra fiel el antiguo Magic adaptado a estos tiempos: En base a las donaciones de los espectadores, podes agregar una serie de la época a elección por algunos días o cambiarle el horario a alguna serie. Y la verdad me parece una propuesta fantástica.
Está bien, no está Gaby Roife diciéndote que apretes el 4 o el 8, ni tampoco está Lionel Campoy para contarte cómo es el nuevo Mortal Kombat 4 y lo copado que es el personaje de Quan Chi (aunque podes descargar programas antiguos de Hugo o de Zona Virtual por fuera de la grilla habitual) pero, citando un conocido programa de esta época, hay algo ahí. Y, al menos, por un rato, podés abstraerte de todo lo malo que pueda pasarte en la jornada y volver, aunque sea en lo espiritual y solo por un rato, a una era en la que tu preocupación más grande era que volvieran a repetir Dragon Ball desde el inicio por cuadragésimo novena vez en el mes.
Todo esto más este capítulo de Rayos Catódicos (recomendado) me hicieron plantear algo sobre lo que está bueno reflexionar: ¿Está bueno volver a donde uno fue feliz?
Lo dejamos para la próxima porque dudo que alguien haya llegado a leer hasta acá. Si alguien lo hizo, hagamelo saber así sé que no le estoy escribiendo únicamente a mis familiares más cercanos y a algún loco con mucho tiempo libre.
Esta es una generación muy particular, porque creo que veremos partir a muchos más ídolos de los que vamos a ver surgir.
Hoy se supo que Akira Toriyama se nos fue y una partecita de la infancia de varios se va con él.
Quien alguna vez haya oído hablar de Dragon Ball sabe que se trata de un fenómeno que trascendió generaciones y que sin duda marcó a una cantidad inconmensurable de jóvenes y no tanto. Después de todo, ¿quién no sabe quién es Goku?
Claro que podemos hablar de muchas de sus otras obras que también tuvieron un gran impacto en la cultura popular de los últimos años. Para no quedar como un hipócrita, solamente voy a hacer mención a una de estas obras de las que formó parte y que consumí con avidez, que fue el Chrono Trigger; para muchos, uno de los mejores juegos de rol que jamás se hayan hecho, con un diseño único de personajes que solo podía venir de la mano de Toriyama. Si alguien aún no sabe de lo que estoy hablando, pido que le den una oportunidad al Chrono Trigger, así sean reacios a los videojuegos, y déjense llevar por una aventura fuera de estos tiempos.
Ideal para musicalizar
Ahora sí, vamos con lo que todo el mundo conoce. A modo de disclaimer, he de decir que no me considero un sabelotodo de la saga de Dragon Ball ni mucho menos, aunque sí creo haber consumido más que suficiente como para tener una opinión mínimamente formada. Si quieren buscar la opinión de fanáticos hardcore pero bien hardcore de Dragon Ball, pueden ver el contenido de SAeNcSA que es, a título personal, una de las personas que más sabe de la materia y encima de habla hispana.
Dragon Ball llegó a mi vida, lógicamente, de muy chico, en una época súper inocente, y en mi caso empezó por Z. Algo un poco fuerte quizás para mi edad, pero que de alguna manera ya me enseñaba, a su modo, que también había gente mala en el mundo. Un día apareció por casa la película del Árbol Sagrado y fue durante un buen tiempo todo lo que podía consumir de Dragon Ball, con lo cual mi conocimiento fue bastante limitado durante algunos años.
De yapita, dejo la peli para quien no la haya visto
Aún así, ya podía rescatar de Goku algo que me acompañaría a lo largo de toda la serie, y es el nunca bajar los brazos aunque lo que tengamos enfrente parezca imposible. Esto solo sirvió para que no solo yo sino millones y millones de personas empezáramos a empatizar con ese tipo que se mataba a piñas con cualquier malo que se cruzara pero sin perder la sonrisa.
Pasa el tiempo, y voy encontrándome con más cosas de Dragon Ball con las que fui cultivándome aún más. Para empezar, unas revistas de Dragon Ball GT españolas espectaculares que me sirvieron como enciclopedia para saber aún más del universo, y que me mostraba que además de un Dragon Ball y de un Z, había un GT, y que ese era "el final".
Los últimos minutos de GT me siguen dando escalofríos como cuando era chico
Otro contenido muy importante fueron al menos 4 videojuegos de la saga, la mayoría de ellos en 2D y en japonés, que si bien se me hacían inentendibles a la hora de seguir la historia, me cautivaban por los colores, la jugabilidad y por el simple hecho de sentirme partícipe de la historia que hasta ese momento solo veía como un mero espectador/lector.
Pero creo que el verdadero momento en el que empecé a sentirme inmerso en la historia de Dragon Ball Z fue cuando descubrí que en Youtube estaban colgados todos los capítulos de todas las sagas. No sé quién corno seas, pero miguel1231234 (así era el usuario), desde donde estés te agradezco enormemente compartir al mundo algo que hasta ese momento me era bastante esquivo.
Fue un no parar: Consumí cientos de capítulos, al menos hasta bien entrada la saga de Majin Boo, que después fui viendo de forma más pausada, al igual que GT y el primer Dragon Ball, al que llegué un poco tarde pero que pude disfrutar igual. Era rutina llegar del colegio, en donde no la pasaba tan bien, y prender la compu para verme uno, dos, tres, cinco, diez capítulos hasta que se hiciera tarde. En una época un poco gris, Dragon Ball era de lo poco que me alegraba el día. La variedad de personajes, sus diseños, sus sentimientos, los mundos que habitaban y la sensación de entusiasmo y de estar viviendo una aventura eran motivo suficiente para estar pegado a la pantalla durante largas horas.
Ahí fue cuando empecé a ver otra gran característica de Goku: Que con varios (no todos) los malos a los que se enfrentaba, les daba oportunidad para redimirse. Algunos de ellos se pasaban a su bando, ya sea como amigos o compañeros de aventuras, y los otros, aquellos que no se redimían, simplemente eran derrotados. De esa característica compasiva de Goku saldría un personaje con el que me quedaría fascinado por tener uno de los arcos argumentales más ricos de toda la saga. Me estoy refiriendo a Vegeta.
Sería un poco cliché poner su sacrificio contra Majin Boo, así que prefiero poner este momentazo
Acá alguien podría hacer una pausa y comentar que en realidad hubo enemigos que él no derrotó pero que sí derrotaron los guerreros Z como el caso de Cell o mismo que el propio Vegeta que se termina aliando a Goku más por conveniencia pero otra cosa pero va a convertir esta entrada en algo mucho más nerd de lo que ya es y no es la intención. Hecho este comentario, seguimos.
Con todo lo que había consumido a esta altura ya me sentía hecho. En el medio fui viendo las demás películas y me quedé totalmente asombrado con los últimos juegos que habían salido hasta ese momento para la Play 2. Siempre voy a tener al Budokai Tenkaichi 3 como uno de los mejores juegos de pelea de todos los tiempos y dudo que se vaya de ese podio.
Claro que la vida va avanzando y uno va perdiendo interés en algunos consumos, y si bien Dragon Ball ya era parte de mi vida porque ya había reído y ya había llorado con la serie (la muerte del Señor Robot, la muerte del Androide 16, la última muerte de Piccolo en GT y el propio final de GT son los momentos que más rankean alto en mi top), sentía que era parte de otro momento de mi vida.
Pero un día, luego de que hubiera pasado un tiempo que el bichito de la curiosidad me haya picado, decidí darle una oportunidad más de grande y me puse a ver Dragon Ball Super. No sé si fue el factor nostalgia o qué, pero me terminé devorando la serie en pocas semanas. Por un rato volví a esas tardes colgado a la pantalla del monitor de tubo con Youtube.
Volviendo a lo inicial, porque se me hizo recontra extensa la entrada: ¿Cómo no me voy a poner triste con alguien que formó parte de mi infancia y mi adolescencia durante años y años? ¿Cómo no me voy a lamentar por alguien que enseñó a tener compasión aún con los seres más despreciables? ¿Cómo no voy a acongojarme con alguien que fue dejando pequeñas lecciones de vida a lo largo de cientos de capítulos?
El Maestro Roshi supo tener sus grandes momentos a lo largo de la serie y este es uno de ellos
Akira Toriyama le cambió la vida para bien a millones de jóvenes en todo el mundo, y creo que ya es motivo suficiente para lamentar su partida y agradecerle por tantos buenos momentos vividos.
Dejo para el final la frase con la que cierra su carta Eiichiro Oda, creador de One Piece, y uno de los tantos discípulos que dejó Toriyama gracias a su obra:
Que el cielo sea un mundo tan alegre como el que imaginaste
Esta entrada surge de esta nota que vi en Vulture. Debo ser honesto y decir que la única escena de las 5 que mencionan ahí es la de Bojack, que es en la que me voy a centrar (y de paso explico a grandísimos rasgos por qué elegí este nombre para el blog). Para quien vio Bojack, quizás la tenga como un pequeño gran momento bisagra en la serie, algo a los que nos tiene acostumbrados durante varios capítulos. Para quien nunca vio Bojack, pensemos en un tipo medio agrandado y canchero que pasa por una crisis existencial, y sufre algo por lo que, en lo personal, puteo bastante seguido: El síndrome del impostor.
Por si les da fiaca, traduzco el fragmento en el que me quiero centrar:
En la escena, se supone que BoJack llora o se derrumba por la película que está haciendo, Secretary. No llora y cree que ha fracasado, pero eso fue suficiente para el director de la Secretaría. Pero luego se pone ansioso. No cree que sea lo suficientemente bueno, está lleno de dudas: ¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Soy una broma o soy un actor? Sale y se derrumba. Y es perfectamente BoJack a quien le piden que llore, está tan ansioso por eso que no puede hacerlo, y luego, tan pronto como esa ansiedad desaparece de su vida, se derrumba.
No sé a cuántos más les pasa, pero esta sensación de "uy, ¿realmente me merezco estar donde estoy? ¿No será que todo esto es una gran conspiración y nadie se está dando cuenta que no valgo como para estar en este lugar?" es algo que me persigue desde hace un tiempito. Y es súper molesto, una suerte de diablito que reposa sobre mi hombro derecho y que cada tanto me tira frases así, algunas más subliminales, otra más superliminales (!), pero cada tanto reaparece para no hacerme sentir realizado en algunos aspectos de la vida, sobretodo en el ámbito profesional.
Y es muy difícil hacerle frente, eh. Alguno dirá que con un poco de autoayuda o algo del estilo puede ayudar a morigerar, pero, sin ánimo de caerle a nadie, toda esa movida hoy por hoy no me sirve de nada. Lo veo como algo recontra artificial y que solamente sirve para vender libros, cursos o talleres para hacerse millonario en dos meses.
Siempre me cautivó la premisa de Bojack desde su inicio: Un actor exitoso en los 90 que nunca pudo despegarse de su éxito pasado y que busca por todos los medios volver al estrellato, teniendo que lidiar con el gigantesco peso que llevar ser él: Un tipo (caballo) que cree que se las sabe todas, que vive de joda, que no le importa el resto y con el individualismo como gran bandera. A lo largo de la serie, vemos cómo se va moldeando esta personalidad y alcanza puntos increíbles en varios momentos de la serie. Un paralelismo más que interesante con Episodes, serie protagonizada por Matt LeBlanc, al que le tengo un gran cariño y que también recomiendo para ver aunque no sea tan conocida y vire más para otro lado.
Te juro que el tráiler no le hace justicia.
Es por eso que a veces me planteo si la gente realmente cambia con el tiempo, o en algún momento vuelve a un "estadío original", y lo traslado a mi caso personal: Si en algún momento podré "creérmela" un poco más, si le voy a poder dejar de dar pelota a este "diablito" que viene a romper las pelotas cada tanto y a dejarme con la pregunta ¿lo merezco?
Háganse un favor y vean Bojack. Se van a reír, van a llorar, van a querer revolcarse a trompadas con él, van a querer abrazarlo, van a querer salir de joda, y quizás se respondan preguntas a las que nunca le habían encontrado respuesta.
Las entradas vertidas en este sitio no buscan ningún propósito en especial más que el de entretener y, a lo mejor, invitar a la reflexión y a la charla entre internautas. El autor de este blog no se cree que tiene la autoridad de calificar sus posteos como "análisis sociales", aunque se sentiría complacido si alguien lo hiciera.